Bogotá, octubre 12 de 2011. Con el fin de apoyar las acciones adelantadas por las distintas organizaciones para proteger y conservar las especies amenazadas de Colombia, la Corporación Ambiental Prensa Verde (CAPV), dedica un espacio para difundir el conocimiento sobre el tema y así generar conciencia respecto a la necesidad de preservarlas.
Colombia ha sido catalogada como el tercer país con mayor biodiversidad del mundo, superado sólo por Brasil e Indonesia. Posee el 10 por ciento de la biodiversidad mundial en tan solo el 0.7 por ciento de la superficie terrestre. Sobresale como la nación más diversa del planeta en especies de aves. Ocupa el segundo lugar en anfibios y plantas, y tercero en reptiles.
Según los Libros Rojos* de Especies Amenazadas, en el país existen cerca de 45.000 especies de plantas vasculares (), 1.875 aves, 733 anfibios, 520 reptiles y 456 mamíferos.
Su diversidad radica en que es un país tropical, a su privilegiada ubicación en el continente con costas en los mares Atlántico y Pacífico, y áreas prolíficas en vida como la región Andina, la Orinoquia y la Amazonia, con un número incontable de ecosistemas tan distintos como espacios de gran riqueza natural. Esta ventaja también nos da la gran responsabilidad de conservar nuestros recursos naturales, tarea que se dificulta por la gran cantidad de amenazas identificadas que ubican a nuestro patrimonio biológico en una situación de vulnerabilidad.
Hábitats críticos y ecosistemas esenciales para el mantenimiento de los procesos ecológicos, desaparecen a una velocidad de 820.000 hectáreas por año. Esto sumado a la sobreexplotación de las especies económicamente más valiosas, han provocado la desaparición de 24 especies de plantas y tres especies de vertebrados, así como el colapso de otras 566 especies de la flora y la fauna nativas, que se encuentran en peligro de extinción.
Estudiosos del tema, académicos, científicos e investigadores dimensionan el impacto que este fenómeno tiene sobre la supervivencia de millones de especies que han evolucionado en la tierra, pero la gente del común no. La extinción conlleva a la pérdida irreparable e irreemplazable de organismos resultado de millones de años de evolución, cuya ausencia obliga al ecosistema a realizar cambios y ajustes para suplir la deficiencia. Con este fenómeno se inicia un proceso degenerativo que conduce a que nuevas especies se encuentren en peligro.
A las generaciones actuales, les fue negado el privilegio de conocer especies únicas y valiosas que desaparecieron de la faz de la tierra como consecuencia de la exagerada presión de caza y modificación de su hábitat. El pato pico de oro, endémico de las Sabanas de Bogotá, Ubaté y las provincias de Tundama y Sugamuxi, en Boyacá; era la especie de pato residente más grande de las zonas altas del país, pero desapareció en 1951. La foca del Caribe, se observó por última vez en 1965 y el patico zambullidor, habitante de las lagunas del altiplano Cundiboyacense desapareció en 1981, según datos de la revista Colombia, Fauna en Peligro.
Especies como la Danta Chocoana, la Marimonda del Magdalena, el sapito arlequín negro y la polla sabanera, entre otras tantas, consideradas en Peligro Crítico (CR), según los criterios establecidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), aún tienen una esperanza de vida y podrán privilegiar a nuestras futuras generaciones con su presencia, gracias a los distintos esfuerzos que se adelantan para salvaguardar especies amenazadas.
Atender esta situación, identificar el grado de amenaza de las especies, orientar y adoptar acciones que contribuyan a la disminución de ese desmesurado fenómeno de extinción por el que atraviesan, requiere de la participación activa de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, academia, sector privado y público en general para implementar acciones que permitan evitar extinciones y lograr su conservación a perpetuidad. Este desafío lo lidera desde 1998 el Ministerio del Medio Ambiente, el Instituto Alexander von Humboldt, el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras "José Benito Vives De Andréis" (INVEMAR), Conservación Internacional Colombia y la Fundación Inguedé, organizaciones que trabajan en el 'Proyecto Libro Rojo de Especies Amenazadas de Colombia.
*Los libros Rojos, son una herramienta de orientación para el diseño de políticas y acciones encaminadas a la conservación, recuperación y manejo de especies, así como divulgación de aquellas con mayor riesgo de extinción.
Sumando Esfuerzos
Con el ánimo de estimular procesos de investigación y acciones de conservación sobre especies silvestres amenazadas a nivel global y nacional, Conservación Internacional Colombia, el Fondo para la Acción Ambiental, la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales (UAESPNN) y la Fundación Omacha crearon el Fondo de Becas “Jorge Ignacio Hernández Camacho” en 2003.
Esta iniciativa busca fortalecer programas nacionales como el liderado por el Instituto Alexander von Humboldt. El propósito actuar como un mecanismo de apoyo que estimule la realización de trabajos sobre conservación de especies amenazadas. Esta dirigido a tesistas, investigadores independientes o asociados y personas naturales, entre otros.
El Fondo lleva el nombre del fallecido naturalista Jorge Ignacio Hernández Camacho, en honor a su trabajo, dedicación al estudio y difusión del conocimiento de las ciencias naturales, en el contexto global y nacional. Así como por su destacado papel en la formación de las actuales y futuras generaciones de biólogos.
La información recavada permite el manejo y conservación de la biota amenazada, así como la socialización de los resultados para maximizar su incidencia. Los datos que se obtengan serán distribuidos a todos los sectores de la sociedad y en especial a las entidades oficiales encargadas de la administración, manejo y conservación de los recursos naturales renovables.
Foto: Hawksbill /Michelle Scharer