Prensa Verde. Santa Bárbara de Iscuandé es un municipio del departamento de Nariño, en el sur de Colombia, caracterizado tanto por su marginalidad como por su riqueza biológica. Allí habitan mil personas cuya principal actividad económica es la pesca y la recolección de moluscos.
Este recóndito lugar, a orillas del Pacífico, alberga en 4 mil hectáreas, la Reserva Regional de Aves Playeras Bocana de Iscuandé, un biodiverso lugar que cada año hospeda a 50.000 aves de 22 especies, provenientes de diferentes puntos cardinales de América.
La Reserva, que colinda con el Parque Nacional Natural Sanquianga, presenta playas arenosas, bajos intermareales (franja de la costa donde se producen las mareas) y zona de manglar, este último ecosistema ha sido catalogado como uno de los más grandes y mejor conservados del Pacífico suramericano.
Según la Asociación Calidris, organización dedicada al estudio de las aves en el país, con sede en Cali (Valle), este espacio concentra el 6 por ciento de la población hemisférica de chorlito piquigrueso (Charadrius wilsonia) y el 1,1 por ciento del playero occidental (Calidris mauri); especies de gran interés internacional dado el declive de sus poblaciones en las últimas décadas.
En Santa Bárbara también existe una comunidad organizada que quiere convertirse en el mejor huésped para los ‘ilustres visitantes’, que mes a mes llegan a poblar sus playas y manglares.
En 2009, Santa Bárbara de Iscuandé fue declarado como el primer municipio colombiano miembro del Consejo de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (Rhrap), en la categoría de Importancia Regional, por su contribución en la migración de las aves y el tamaño de las poblaciones que concentra.
Para Calidris, esto significó que tanto la comunidad local, sus autoridades y la comunidad internacional reconocen el papel que desempeña este sitio para la sobrevivencia de las especies migratorias, al tiempo que cada parte busca garantizar la calidad ambiental del lugar y el bienestar de la gente.
Ciencia y comunidad para conservar
El pasado 26 de noviembre la región hizo un nuevo aporte a la protección de la naturaleza, gracias a la firma de un Acuerdo de Conservación, entre el Consejo Comunitario Esfuerzo Pescador y Calidris.
Según Maricé Salazar, asesora jurídica de la Asociación, “El Acuerdo es un pacto voluntario en el que se definen las obligaciones de las partes para el manejo y usos para un área determinada, durante un tiempo definido, y se fijan mecanismos de seguimiento para el cumplimiento de dichos compromisos”.
“La Bocana es parte de nuestra vida porque de ella dependemos. Es importante por su gente, su biodiversidad y todo lo que en ella habita. Si queremos conservarla debemos cuidarla. El Acuerdo fue una propuesta acogida por la comunidad para la protección de nuestro territorio”, expresó Carmelo Castillo, representante legal del Consejo Esfuerzo Pescador.
Se trabajarán tres temas primordiales: la pesca artesanal e industrial, la delimitación de las veredas y el saneamiento, en una primera etapa de educación ambiental, dado que la zona presenta problemas por el manejo inadecuado de residuos sólidos y aguas residuales.
“Para nuestra organización es motivo de mucha satisfacción y orgullo haber logrado este paso ya que constituye una contribución más en la búsqueda de oportunidades para la conservación de una zona estratégica para la avifauna nacional y hemisférica. Además, es un paso significativo hacia el ideal de involucrar de manera directa en estas acciones a las comunidades locales y propender por asegurar para ellas una mejor calidad de vida”, dijo Luis Fernando Castillo, director de la Asociación Calidris.
El investigador considera que más que un punto de llegada, este hecho es el inicio de una nueva etapa en la que serán necesarias las alianzas estratégicas con entes estatales, organizaciones privadas y comunidades. “Debemos definir una ruta que permita abordar situaciones ambientales como la problemática pesquera, el manejo de residuos sólidos y el ordenamiento territorial, las cuales fueron priorizadas de manera participativa en etapas previas y que constituyen el primer reto para este naciente proceso”.
Vea las imágenes de La Bocana de Iscuandé, un lugar para conservar, en la sección video.
*Con información de la Fundación Calidris.
Foto externa e interna: Carlos José Ruiz