Bogotá, Noviembre 24 de 2011/Prensa Verde. Colombia es uno de los países que más glaciares inferiores a 5.000 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) tiene en Latinoamérica. Pese a esto, dichas masas de hielo podrían desaparecer en los próximos años, debido al calentamiento global, aseguró el climatólogo estadounidense Mathias Vuille, durante visita a Colombia.
En las cordilleras andinas se encuentra el 95 por ciento de los glaciares del mundo. Cerca de 2.500 kilómetros cuadrados de agua y nieve, ubicados en Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia. La mayor parte del agua en los países andinos viene de la alta cordillera y más específicamente de glaciares y páramos. La extrema variabilidad climática que se padece hará que muchos de los glaciares retrocedan.
Mathias Vuille, experto en Glaciares y Cambio Climático de la Universidad Estatal de Nueva York en Albani, (Estados Unidos), invitado especial al Séptimo Diálogo Interamericano sobre Recursos Hídricos (D7), realizado recientemente en Medellín (Colombia); habló con Prensa Verde, sobre el retroceso glaciar en Los Andes.

Prensa Verde (PV): ¿Cómo se comportan los glaciares frente a la variabilidad climática?
Mathias Vuille(MV): Los glaciares retroceden, los niveles de hielo tienen que ver con las temporadas lluviosas y cálidas, con el derretimiento las aguas van a los ríos y luego al océano. Cuando hay superávit de agua de los ríos, la población que vive cerca del glaciar se acostumbra a tener siempre agua, pero en realidad hoy no garantía de ello.
PV: ¿Cuál es la dinámica de los deshielos de glaciares en el mundo y Latinoamérica?
MV: En Latinoamérica los más afectados son los glaciares pequeños y los de más baja altitud, a los 5.000 m.s.n.m., aquellos que no tienen la capacidad retroceder y equilibrarse de nuevo, como si lo hacen los glaciares que están a 7.000 metros. Estos glaciares pequeños van a desaparecer porque no pueden retroceder a una altura más alta donde el clima es más frío, en Colombia todos son de ese tipo, diferente a lo que pasa en Perú donde está la Cordillera Blanca que tiene glaciales muy altos, entre 7.000 a 8.000 metros de altitud. En Bolivia también hay muchos glaciares muy pequeños y ya hay ejemplos donde han desaparecido completamente.
Lo que pasa en los Andes no es una situación única, vemos lo mismo en los Alpes, en el Himalaya y en las Montañas Rocosas, los glaciares están retrocediendo en todo el mundo. La situación particular de los Andes es que estos ecosistemas tienen adicionalmente un servicio ambiental, alimentan los ríos en periodos secos, pero en los Alpes o en las Rocosas, no son tan importantes, pues estas regiones tienen un clima muy húmedo y hay mucha lluvia con la que pueden alimentar a los ríos. Los glaciares de esta parte del mundo, no tienen ese servicio ambiental.
PV: ¿Cuál es el impacto del deshielo en los ecosistemas, en las fuentes de agua, en el ciclo mismo del agua y su dinámica?
MV: Durante la estación seca si no tenemos agua proveniente del descongelamiento de los glaciares no tenemos agua en los ríos y esto se agrava si los cuerpos de agua no tienen otras fuentes de abastecimiento como los páramos, que son reguladores de agua.
P V: ¿Qué podemos hacer para evitar la aceleración de estos deshielos?
MV: Esto no se puede parar es un proceso a largo plazo, el clima tiene una memoria y los glaciares van a seguir retrocediendo nos guste o no, lo que podemos hacer es estudiar los impactos que tienen sobre ellos las afectaciones climáticos e intentar adaptarnos a la nueva situación.
Otro elemento importante es la educación y la información, que la gente sepa que esto es un problema y se pueda formar una nueva generación de científicos que trabajen en este tema en el futuro.

PV: ¿Cómo conservar nuestros glaciares y en general nuestros páramos?
MV: Es difícil contestar esto. Yo trabajo con glaciales y estos no se pueden proteger, si retroceden o desaparecen por razones de cambio climático, lo que podría hacerse es proteger los páramos. Que no haya acceso de actividad humana, tratar de evitar este impacto, claro que se debe tener en cuenta que los páramos son también vulnerables al cambio del clima. Entonces esta situación es muy difícil.
Es muy importante el tema de la educación y la formación de los jóvenes, que se discuta el tema en todos los campos, que haya interdisciplinariedad. En el D7 se reunieron profesionales de varias carreras, gente que trabaja en gestión del agua y hubo un intercambio con científicos acerca del tema. Se habla sobre las experiencias de otros países y de esto se derivan conceptos e ideas, que muchas veces no se tiene en cuenta.
PV: ¿Cómo nos podemos adaptar a esta variabilidad climática en especial en Latinoamérica que tiene la mayor parte de los glaciares del planeta?
MV: Colombia y Ecuador son los dos países que tienen la mayor parte de páramos en Latinoamérica, se puede hacer investigación, usar modelos tecnológicos que nos permitan hacer simulaciones del futuro. Todos sabemos que en 10 o 20 años podemos tener diferencias de caudales en los ríos y con estos elementos podremos saber que podrá ocurrir en ese momento. Esto no había sido posible 10 ó 5 años atrás. Aunque siempre hay incertidumbre, se debe hacer este trabajo cuenca a cuenca, ver cuál es la relación del caudal con el sistema ecológico y cuál es el impacto que esto tiene posteriormente en los caudales.
El agua es un recurso que se debe proteger, es algo que necesitamos todos, pero no analizamos de dónde viene, pensamos que proviene de una fuente en la casa, que brota solo con accionar una llave. Pero lo importante es que hay que proteger los ecosistemas de alta cordillera para que pueda seguir llegando el agua a las casas”.
El D7, realizado la semana pasada en Medellín, reunió a 110 jóvenes representantes de las nuevas generaciones de Estados Unidos, México, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Bolivia, Uruguay, Argentina y Colombia, para analizar el presente y futuro del recurso hídrico.
